Votos españoles pérdidos en el extranjero

Después de casi un año sin Gobierno, Mariano Rajoy fue envestido presidente en minoría el 29 de octubre, evitando así unas terceras elecciones en diciembre (las primeras tuvieron lugar el  20 de diciembre de 2015).  Muchos electores residentes en el extranjero reiteraron la imposibilidad de votar en las pasadas Elecciones Generales del 26 de junio, después de haber iniciado los trámites para obtener las papeletas. En algunos casos, los envíos de las papeletas no llegan a su destino o incluso lo hacen pasada la fecha electoral. Además, estas denuncias se acumulan a muchas otras de pasadas convocatorias electorales que apuntan a un descenso dramático de la participación  de españoles residentes en el extranjero. A pesar de este hecho, el parlamento voto en contra de derogar el proceso de voto rogado el pasado 20 de octubre con los votos en contra del Partido Popular (PP), Partido Socialista (PSOE) y Ciudadanos.

Laura Medina, Tanausú Vilches y Pau Llosa

El procedimiento para votar desde el extranjero fue reformado en una ley del 2011. A ese trámite se le conoce como voto rogado y consiste en solicitar el voto a los consulados y embajadas. Este mecanismo se estableció para actualizar el censo de los votantes. La consecuencia ha resultado en un proceso de solicitud  más complejo.

El votante debe solicitar un formulario en el consulado, enviarlo vía fax con su documentación a la oficina electoral y más tarde esperar a que su junta electoral le envíe las papeletas a su domicilio. Una vez recibidas, el solicitante podrá ejercer su voto dependiendo de la situación administrativa en la que se encuentre, o bien, a través del correo postal, o mediante las urnas habilitadas en la embajada o consulado al que pertenezca.

La reforma de la Ley Electoral se aprobó en el 2011 con los votos de PSOE, PP, CIU y PNV con el objetivo de dotar al texto jurídico de mayor precisión.  Sin embargo, esa precisión ha ido en detrimento de una mayor participación. En las Elecciones Generales de 2008 se registró un 31,73% de participación entre los ciudadanos residentes en el extranjero, y tras la reforma en las Elecciones Generales del 2015, la participación descendió a un 4,95%.

La reforma de la Ley Electoral realizada en 2011, más allá de facilitar, agilizar y garantizar el proceso de votación de los españoles en el extranjero, ha generado una serie de inconvenientes que obstaculizan el sufragio. Las trabas burocráticas generadas por la reforma han ralentizado el proceso y lo ha convertido en una odisea ante la que muchos emigrantes se han rendido. La escasez de recursos, la falta de información y descoordinación en algunas de las Embajadas y Consulados, la limitación de los plazos, la obligatoriedad presencial del votante, además de los costes que suponen para los emigrantes, han generado un aumento en la abstención de los expatriados.

Son muchas y muy diferentes las historias que recogen los medios de comunicación acerca de españoles que no han podido completar el proceso de voto rogado. Cosmopolita Scotland ha contactado con algunos de ellos para conocer los inconvenientes con los que se han encontrado. Una aproximación a un problema que ha generado un amplio debate en la comunidad española residente en el extranjero.

Cristina E. Lozano, desde Voss (Noruega): “Para los que estamos en el extranjero es muy importante votar, significa muchísimo”

Cristina Lozano es una de los 2 millones de españoles en el extranjero. Se marchó a trabajar a principios de abril a Voss (Noruega), a unos 400km de Oslo y a aproximadamente 100km de Bergen. Antes de su partida se informó para votar desde España por correo.  Sin embargo, los plazos para gestionarlo aún no estaban abiertos ya que las elecciones todavía no habían sido convocadas. Aún le quedaba la opción del voto rogado en Noruega.

Una opción que se esfumó desde que esta joven española empezó a comprobar las complicaciones que entraña este proceso. Le requerían personarse en la Embajada en un horario concreto y reducido, con los costes económicos que esto implicaba: “Para mi ir a Oslo suponía seis horas de tren para ir y otras seis para volver, además de perder uno o dos días de trabajo con todo el dinero que eso supone”. Después de realizar este procedimiento había que esperar a que las papeletas llegaran a tiempo: “La vez anterior -en las elecciones de diciembre- intenté votar desde Tailandia y no me llegaron las papeletas”.

La última alternativa de Cristina era delegar su voto en algún abstencionista que residiera en España, en su misma circunscripción, y que votara con la papeleta del partido que Cristina eligiera. Esta iniciativa surge de la campaña “Rescata mi voto” impulsada desde Marea Granate en las Elecciones Europeas de 2014 y formalizada en las pasadas Elecciones Generales de diciembre. En esta última consulta Marea Granate no ha promovido formalmente esta campaña para no “ser una herramienta para poner parches en el sistema de ruego de voto”, según declara el colectivo a Cosmopolita Scotland. Sin embargo, este movimiento ha animado a los afectados a organizarse de manera informal, a través de las redes sociales, para encontrar un donante de voto.

Marea Granate se autodefine como: “un movimiento transnacional y apartidista, formado por emigrantes del Estado español y simpatizantes, cuyo objetivo es luchar contra las causas y quienes han provocado la crisis económica y social que nos obliga a emigrar. El colectivo nace al calor de otros movimientos sociales aparecidos en España en los últimos años. Son la extensión de éstos fuera del país. La marea es granate, como el color de los pasaportes españoles, símbolo de la emigración forzada”.

Gracias a un donante de voto, Cristina pudo sufragar su elección:“Busqué a una persona que no fuera a votar y que rescatara mi voto”, comenta Cristina. Subraya la importancia que esta circunstancia tiene para los residentes en el exterior: “Para los que estamos en el extranjero es muy importante votar,  significa muchísimo (…) Quieres votar, ejercer tu derecho, porque ves lo que pasa en España, ves la situación y quieres  hacer lo que esté en tu mano para cambiarla. No tanto por ti, sino por la gente que has dejado allí que es lo que verdad duele, a mí por lo menos”.

Llibert Méndez, desde Edimburgo (Escocia): “Fui al consulado para asegurarme de que tenían mi información personal”

El caso de Llibert es uno de los más comunes. Es el que también han sufrido otros españoles en la capital escocesa como los catalanes Jordi Albacete o Pau Llosa. Todos ellos realizaron los trámites necesarios, siempre dentro de los plazos establecidos, pero las papeletas nunca llegaron. A Llibert es la segunda vez que la pasa y apunta: “ Y eso que fui al consulado para asegurarme que tenían mi información personal”.  

A Jordi después de rogar el voto y tras un cambio de domicilio, no le llegaban las papeletas. Cuando investigó el estado del envío con los correos británicos (Royal Mail) le informaron que la carta con sus papeletas estuvo retenida en el aeropuerto de Heathrow (Londres) 10 días, después de los cuales fueron devueltas a su oficina electoral en Barcelona.

Cuando las papeletas llegan un día después

También en la cuenta de Twitter de Marea Granate se pueden encontrar otros tantos casos similares. Como la de ciudadanos españoles en Canadá a los que les han llegado las papeletas el día después de los comicios: “Sí parece una broma de mal gusto…pero hoy 27 de junio de 2016 nos han llegado las papeletas. A veces las casualidades son muy crueles”; o  el comentario de Carlos García, español en Doha, Qatar, que asegura que sus papeletas también llegaron un día después.

La ineficiencia burocrática

José Luis Vilches Zájara tampoco pudo votar el pasado 26 de junio. En su caso recibió la carta certificada donde supuestamente se debería haber adjuntado las papeletas para votar, pero en el interior del sobre no había rastro de estas. Este joven español afincado en Düsseldorf (Alemania) desde hace casi nueve años, asegura que es la primera vez que experimenta estas irregularidades: “No me había pasado nunca. En las elecciones del 20-D todo fue bien”.

Después de la decepción al constatar la anomalía, comenzó un interminable proceso de llamadas infructuosas a diferentes organismos para intentar solucionar el error. Primero contactó, a través de las redes sociales con el Consulado General de Düsseldorf donde le explicaron que podría recogerlas personándose directamente allí. Unos días después decidió acercarse desde Remscheid, su lugar de residencia actual, hasta el organismo que se encuentra en Düsseldorf, un viaje que dura una media hora. Al llegar allí, el personal le comentó que ellos no disponían de papeletas en el consulado. Su calvario de llamadas comenzó: primero contactó con su Junta Electoral de Andalucía, que a su vez lo remitió a la Junta Electoral de Zona,  pasó la responsabilidad a la Junta Electoral Provincial. El tiempo pasaba y nadie le daba una solución.

La burocracia todavía le obligaría a realizar una última llama al Instituto Nacional de Estadística y Censo. Allí, después de invitarle a que mirara en el sobre “por si las papeletas se hubieran quedado pegadas en su interior”, le comentaron que le enviarían unas nuevas por correo urgente. Pero el plazo para depositar el voto en el Consulado expiró y todavía José Luis no había recibido la documentación para ejercer su derecho. Mejor suerte tuvo una amiga procedente del País Vasco: “solicitó el voto por correo conmigo y no ha tenido ningún problema”.

Análisis de Marea Granate

Marea Granate continúa recibiendo quejas sobre irregularidades en el voto de los pasadas Elecciones Generales, transcurridas hace 10 días. Marea Granate cuenta con un equipo de trabajo que investiga la ejecución del voto en el extranjero. Cosmopolita Scotland ha contactado con este equipo que elabora un informe sobre participación e incidencias registradas. El colectivo ha archivado 232 casos en los que se detectan diferentes tipos de anomalías. Las irregularidades suelen atribuirse a consulados, juntas electorales o incluso a los servicios correos y se detectan en diferentes partes del proceso:

  • En el proceso de inscripción, reclamación y ruego. Las incidencias  acusan de malas prácticas, falta de comunicación y emisión de informaciones erróneas por parte de algunos consulados.
  • En la admisión de las solicitudes de votoEn este proceso se producen diferentes irregularidades como consecuencia de rechazos de ruegos por movilidad de inscritos en el Censo de Extranjeros Residentes Ausentes (CERA) que incluye a los españoles que residen en otro país de manera permanente. Las irregularidades en las admisiones de solicitud de voto también pueden surgir en los cambios de domicilio tramitados fuera de plazo y en aquellos en los que las autoridades se retrasan a la hora de comunicar los errores para que los afectados puedan solventarlos dentro de los plazos establecidos por la Ley Orgánica del Régimen Electoral General (LOREG).
  • En el envío de papeletas.  Las irregularidades se  producen por errores de imprenta en las papeletas, como ocurrió en Pontevedra, que generó el envío de dos copias de la papeletas de Unión Progreso y Democracia (UPYD) y la ausencia de las de En Marea. Otras irregularidades estuvieron relacionadas con el envío de documentación electoral incompleta, dañada e inservible.
  • En la recepción de papeletas. Las incidencias se produjeron como consecuencia de la ampliación de los plazos en el envío de papeletas que generó retrasos en la recepción de éstas. También se registraron anomalías por el vencimiento del tiempo límite para enviarlas. La confusión pudo existir porque se ampliaron los plazos tanto para depositar el voto en urna y el envío por correo para los residentes permanentes (CERA) pero no para los temporales (Españoles Residentes Temporalmente Ausentes, ERTA), en detrimento de estos últimos.
  • En la entrega de papeletas en el extranjero. Muchas papeletas enviadas al extranjero fueron devueltas a origen. Se trata de una incidencia de la que Marea Granate no tiene constancia en anteriores comicios y no se sabe si la causa reside en un posible error en las direcciones de los votantes.
  • En el depósito del voto en una urna para los residentes permanentes (CERA).  Las irregularidades surgen tras una incorrecta información suministrada por el personal consular a los votantes acerca de cómo rellenar los sobres, anulando algunos de estos votos.

 

 

Autor: Laura Medina Leman

Nació en las Islas Canarias, España. Estudió periodismo y turismo. Es una apasionada de la literatura, la música, la fotografía.# Born and bred in the Canary Islands, Spain. She studied journalism and tourism. She is passionated about literature, music and photography.

Un comentario en “Votos españoles pérdidos en el extranjero”

  1. Es una pena que a los que estamos fuera no se nos hagan un poquito más fácil todo esto, hay países donde se puede votar por internet; pagamos y compramos por internet se puede tener seguridad en ese sentido, ¿por qué no se hace?

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