Los Guardianes del Cerrado, el bioma olvidado

En este articulo el periodista ambiental Jordi Albacete explora como las comunidades rurales en el nordeste brasileño gestionan la  desertificación en el bioma del Cerrado, uno de los más amenazados del mundo. 

María Da Gloria vive de uno de los oficios más antiguos del campo brasileño: la recolección del coco babasú. Como ella, 350.000 mujeres compatriotas subsisten gracias a esta actividad. Durante generaciones, mujeres y niños se han adentrado en los bosques de babasú donde recogen los cocos maduros del suelo. Luego las mujeres se reúnen fuera de las casas para romper las cáscaras del coco mientras conversan. De ahí, el nombre de estas recolectoras que dependen de su entorno natural: las quebrantadoras del coco de babasú.  

Junto a sus compañeras ‘quebrantadoras’, María demanda el acceso a estas tierras para poder continuar con su oficio y salvaguardar uno de los biomas más amenazados en el planeta: el Cerrado.

Quebrantadoras de babasu en el estado de Maranhão. CC BY-SA 3.0

Esta sabana tropical llegó a tener el tamaño de media Europa. En la actualidad, ocupa el 20% del territorio brasileño y constituye, como denominan los expertos, un hotspot, es decir, un área donde la biodiversidad está en peligro. Un 5% de las especies animales y vegetales del planeta son nativos de este bioma. Actualmente, sólo el 7,5% de su superficie está conservada debido a la expansión de los monocultivos, según publicaba la revista ambiental Mongabay.


Un 5% de las especies animales y vegetales del planeta son nativos de este bioma.


El pasado mes de marzo, con motivo del día internacional de la mujer, 1.000 mujeres decidieron ocupar la fábrica de celulosa de la empresa Suzano en el sur del estado de Bahía. Sus motivos: los impactos de los monocultivos de eucalipto en la salud pública de sus comunidades. En este acto participaron mujeres de la ciudad maranhense de Imperatriz donde, desde 2013, se encuentra otra fábrica de celulosa de Suzano. Esta  empresa es la segunda productora mundial de celulosa y se abastece con sus propios eucaliptos.

Eucalipto y desertificación

A 600 kilómetros de São Luiz, la capital maranhense, se encuentra la región de Açailândia, la tierra de los açaís. Estos frutos son mundialmente conocidos por su jugo nutritivo. Desde hace treinta años, los açaís han sido desplazados por los eucaliptos.

La siderúrgica VALE S.A (anteriormente Vale do Rio Doce) plantó miles de hectáreas de eucaliptos para producir carbón vegetal. Éste sirve como combustible en los altos hornos de Açailândia, donde se refina el hierro extraído en la mina de Carajás, en el estado de Pará.

Monocultivo de eucalipto en Açailândia (Maranhão). Fotografía de Jordi Albacete.

 

Uno de sus altos hornos se encuentra a 300 metros del asentamiento rural California a 15 kilómetros de la ciudad de Açailândia. En 1996, varias familias campesinas sin tierra se asentaron en la hacienda California y constituyeron este asentamiento. Bárbara, una de las vecinas de California, recuerda las numerosas reivindicaciones que se hicieron a la empresa VALE para que trasladasen uno de el alto horno que se encontraba a 300 metros del asentamiento. “La humareda de los hornos hizo que muchos vecinos vinieran al dispensario de salud con problemas respiratorios graves”, afirma Bárbara. Este horno funcionó a pleno rendimiento desde el 2005 al 2012 cuando VALE decidió limitar la capacidad de producción de este horno al 30%.

El documental Desiertos verdes: plantaciones de eucalipto, agrotóxicos y agua analiza ejemplos parecidos al del asentamiento California en el sur de Bahía y Espirito Santo.

El cultivo industrial del eucalipto y sus rápidas rotaciones ocasionan efectos perdurables en los hábitats naturales. Como explica el geógrafo Carlos Walter Porto- Gonçalves: “ el eucalipto crece rápido y consume mucha agua. Cuando el suelo está seco, las raíces descienden hasta los acuíferos subterráneos donde absorben el agua en poco tiempo. Además, la hojarasca abrasiva del eucalipto no produce humus. Como consecuencia, las pequeñas plantas e insectos desaparecen y el suelo se convierte en poco tiempo en arena, lo que hace que el terreno se erosione rápidamente”.


C.W. Porto-Gonçalves, geógrafo: “el eucalipto crece rápido y consume mucha agua. Cuando el suelo está seco, las raíces descienden hasta los acuíferos subterráneos donde absorben el agua en poco tiempo. Además, la hojarasca abrasiva del eucalipto no produce humus. Como consecuencia, las pequeñas plantas e insectos desaparecen y el suelo se convierte en poco tiempo en arena…”


En Açailândia es común viajar entre nubes de arena causadas por la desertificación de los monocultivos de eucalipto. En ocasiones, los autobuses tienen que detenerse por falta de visibilidad. Durante horas, el único paisaje visible desde las ventanas del autobús son hileras de eucalipto perfectamente alineadas.

Además,el uso de herbicidas y pesticidas amenaza a la biodiversidad que convive con estos monocultivos, contaminando ríos, y manantiales, según señala el informe Impactos de la expansión de los agronegocios en la región del Matobipa de Action Aid de 2017.

En 2013, cuando se inauguró la fábrica de celulosa de Suzano en Imperatriz,  el periodista Mayron Regis advertía de las drásticas consecuencias de los monocultivos del eucalipto en las áreas de transición entre el Cerrado y la Selva Amazónica. Regis argumentaba la importancia de estas zonas en la recarga de la capa freática y la presencia de árboles nativos como la Hancornia (Hancornia speciosa), la cagaita (Eugenia dysenterica) y la játoba (Hymenaea courbaril).

Por su lado, la desaparición del burití o palma de moriche (Mauritia flexuosa), acelera la desertificación, según explica un documental de la cadena brasileña Globo. La palmera del burití actúa como una esponja en terrenos secos reteniendo el agua de la lluvia. Esto permite que crezca la flora nativa y crea oportunidades de desarrollo sostenible como el aprovechamiento de pequeños estanques naturales para criar pescado.

 

Palmera de Buriti en la región de Governador Edison Lobão en Maranhão. CC BY-SA 3.0

 

Historia reciente

 

 

 

Defensores del Cerrado

En Maranhão las comunidades rurales son muy importantes para la conservación del territorio por el uso sustentable que hacen de los recursos ecosistémicos. Indígenas, comunidades quilombolas (descendientes de esclavos africanos), trabajadores rurales sin tierra y las recolectoras de babasú llevan décadas organizándose para defender la biodiversidad del territorio. Action Aid  lidera la campaña Guardianes del Cerrado que denuncia, entre varias de sus reivindicaciones, los abusos en la utilización de agrotóxicos. Las comunidades indígenas y quilombolas,¡ y las recolectoras de babasú protagonizan esta campaña.

El movimiento de las quebrantadoras del babasú es uno de los colectivos más transversales, ya que lo integran indígenas, quilombolas y campesinas. Las quebrantadoras denuncian la fragmentación del territorio de los latifundistas y exigen la regularización de sus derechos usufructuarios de tierra para acceder a los árboles del babasú.

Las comunidades quilombolas también basan su subsistencia en la recolección del babasú y el bacurí. En Urbano Santos, al oeste de Maranhão,  una familia puede producir hasta 200 kilos de la pulpa de bacurí y vender el kilo a 3 dólares. Raimundo dos Santos compró dos búfalos con los ingresos anuales del bacurí. En 2017, ante los planes de Suzano de talar bacurís y babasús colindantes a Urbano Santos, catorce familias se unieron para proteger 1.665 hectáreas confinadas por la explotación de eucalipto. Una situación similar ocurrió en el noreste maranhense, en Vilarejo de Pitanco, donde 11 familias han quedado rodeadas por el monocultivo de eucalipto. Djalma Da Silva, uno de los trabajadores rurales, acusa la presencia del árbol del koala como la responsable de la sequía en su comunidad.

Una familia quilombola en un asentamiento del Movimiento Sin Tierra en Maranhão.  Fotografía de Jordi Albacete.

En 2016, los indígenas Ka’apor, los Guajajara de la reserva indígena Caru y los Awá decidieron juntarse para proteger el río Pindaré. Estas comunidades no se sentían representadas por las negociaciones sobre el plan estratégico de la empresa entre 2010 y 2017 y la Fundación Nacional del Indio (FUNAI). El río Pindare atraviesa la reserva biológica Gurupí que, con 270 mil hectáreas en la parte oriental del Amazonas, alberga especies endémicas y amenazadas de aves como la chachalaca cejuda (Ortalis superciliaris), los trompeteros (Psophia obscura), los bucos (Nystalus torridus) y algunos mamíferos como el mono capuchino (Cebus kaapori), el ocelote (Leopardus pardalis) o el leopardo tigre (Leopardus tigrinus), entre muchos otros.

 

Imagen del río Pindaré. Fotografía de Jordi Albacete.

 

 

El camino del eucalipto  y algunas comunidades afectadas

 

 

Una ley joven

Brasil cuenta con una política ambiental renovada hace 6 años con el Código de Bosques (ley 12.651/2012) como ley principal. En el espíritu de esta ley está el reconocimiento histórico de la tala excesiva. Esta norma prioriza la protección del Cerrado, el segundo bioma por extensión en Brasil. Así, por cada superficie de explotación agraria o/y forestal, según esta ley ambiental, se debe respetar el 35% de la superficie con la vegetación nativa. En otros biomas como el Amazónico (el mayoritario), el área de protección es  de un 30% y en otros biomas del 20%. Una de las ambiciones de esta ley es crear servicios ecosistémicos para que las comunidades rurales puedan generar ingresos en sus hábitats naturales como lo hacen las quebrantadoras del babasú o los recolectores del bacurí. La ley ya se está aplicando para regularizar la protección de las selvas y bosques, según explica Rodrigo Medeiro vicepresidente de Conservación Internacional Brasil. En algunos casos, las productoras de eucalipto ya se han visto afectadas por las nuevas regulaciones.

 

Un camión vuelca tres toneladas de carbon vegetal de eucalipto en el Baixo Parnaiba en mayo de 2018. Video de Mayron Regis.

 

Las familias de las varias poblaciones en el municipio de Chapadinha, en el Baixo Parnaíba del norte de Maranhão presionaron a la justicia federal para que respetaran sus derechos de habitaje frente a los planes de expansión de Suzano. El Tribunal tuvo en cuenta un estudio llevado a cabo por la universidad de Maranhão que documentaba la disminución de recursos hídricos y contaminación por el uso de pesticidas y herbicidas además de los trastornos causados ​​a las comunidades tradicionales, según explicaba Alexandre Soares Procurador de la República en Maranhão para la cadena Globo. El Tribunal Supremo Federal decidió mantener la suspensión de la licencia de tala en 2017 para Suzano Papel y Celulosa S.A.


En marzo de 2018 se presentó una propuesta de ley contra la expansión de los monocultivos en la región.


La sentencia a favor de las familias del Baixo Parnaíba ha sido favorable para presentar que en marzo de 2018 se presentase una propuesta de ley en contra de la expansión de monocultivos en la región. Sin embargo, las inversiones y los planes de expansión de estas empresas pueden generar una cadena de intereses difíciles de controlar. ¿Conseguirá Brasil revertir su sistema productivo y asegurar el uso sustentable de los recursos ecosistémicos del Cerrado?

 

Autor: Jordi Albacete

I am an environmental journalist. My passion for the protection of human and environmental rights has been inspired by research led journalism. My ambition is to communicate and inspire people to make positive changes in the environment. Twitter @albacetejordi or Linkedin.

Periodista medioambiental. Mi pasión por la protección de los derechos humanos y medioambientales se ha forjado a través de la investigación periodística. Mi objetivo es comunicar e inspirar a la gente para hacer cambios positivos y proteger el medioambiente. Twitter @albacetejordi o Linkedin.

Un comentario en “Los Guardianes del Cerrado, el bioma olvidado”

  1. Normalmente cuando leo estas cosas me pongo de mala leche por la impotencia que se siente. Pero aunque al final hay un comentario un tanto desalentador, al menos queda la esperanza de ver lo conseguido por un humilde grupo de mujeres y sus familias frente a las grandes y todopoderosas empresas

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