Los años dorados de la economía española: un modelo basado en la precariedad

El actual clima financiero ha reabierto el debate sobre la emigración en España, pero también ha revelado la inestabilidad de un mercado laboral que siempre se ha legislado en favor de las estructuras empresariales más poderosas. Desde la llegada de la crisis se calcula que más de 2 millones de personas han abandonado el país. Sin embargo, la salida en busca de mejores oportunidades no es un hecho nuevo. Como ilustran los datos y testimonios en el siguiente reportaje, la precariedad laboral ya estaba bien instalada antes de la crisis.

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Noelia Martínez Castellanos

[cml_media_alt id='2169']Burbuja-Inmobiliaria II[/cml_media_alt]En la actual economía globalizada la ruleta rusa de la emigración gira cada vez más rápido. Países que hace menos de diez años eran receptores de inmigrantes, se han convertido en una cantera de mano de obra (1) para los países que mejor han sorteado el largo temporal de la crisis financiera del 2008. Este es el caso de España.

El crecimiento vertiginoso de la macroeconomía española, sobre todo en el periodo 2000-2008, atrajo a inmigrantes de todos los continentes. Este boom fue consecuencia directa de la burbuja inmobiliaria (2) (un caso similar al del Tigre Celta en Irlanda). En tan solo diez años (1999-2009) la población inmigrante se elevó del 1,9% al 14%, según cifras del Instituto Nacional de Estadística (INE).

[cml_media_alt id='2181']emigrantes_espa_oles[/cml_media_alt]El crecimiento de la inmigración fue una tendencia anecdótica en la historia española. En los años 60 más de dos millones de españoles salieron hacia el centro y norte de Europa. Un 80% de ellos de clase obrera y mayoritariamente analfabetos. De hecho, España todavía era un país dependiente de la agricultura y del turismo y estuvo catalogado como un país en vías de desarrollo por el Fondo Monetario Internacional (FMI) hasta 1981.

Hasta 1981 España estuvo catalogada como un país en vías de desarrollo por el FMI

La realidad del nuevo milenio es diferente para los emigrantes españoles. Aunque la cifra (más de 2 millones) es similar a los de los años 60, España es actualmente uno de los países europeos con mayor nivel de formación. En la actualidad, el porcentaje de personas de 24-34 años con educación superior es del 44% para mujeres y del 34% para hombres. La mayoría de los que salen del país tienen este perfil, son en su mayoría jóvenes con estudios superiores (aunque el cálculo de estas cifras es complejo). Los medios de comunicación definen frecuentemente este fenómeno con la expresión fuga de talentos (3).

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Precariedad y pobreza

A pesar de las diferencias entre los fenómenos migratorios de los 60 y los 2000, la pobreza y la inseguridad laboral han sido denominadores comunes para los inmigrantes. Sin embargo, el flujo migratorio también ha existido incluso durante épocas de bonanza, según reflejan las estadísticas de afiliación social de países como el Reino Unido.

[cml_media_alt id='2222']parados[/cml_media_alt]En este reportaje revisamos la precarización del mercado laboral en España en los últimos 30 años, tanto en épocas de prosperidad económica como en tiempos de crisis. Analizaremos varios aspectos del mismo para explicar como la cultura de la precariedad se ha convertido en una característica inherente a las estructuras sociales y económicas del país.

Cosmopolita Scotland ha hablado con el economista Santiago Niño Becerra que ha examinado las causas históricas de uno de los mercados laborales más inestables y precarios de Europa (con una tasa de paro del 23,4% a principios del 2015, de la cual, un 50,9% son menores de 25 años).

Un mercado laboral alejado de Europa

El desempleo, el subempleo y el infraempleo han sido uno de los lastres en España durante las últimas décadas. Los diferentes gobiernos de centro izquierda y derecha han priorizado todos sus esfuerzos en la reducción de la tasa de paro en lugar de mejorar las condiciones laborales y la calidad del trabajo, como han señalado algunos expertos.

En una economía próspera es necesario averiguar si los salarios se han adaptado en algún momento al sucesivo encarecimiento del nivel de vida y si el trabajo ha sido estable. Durante décadas, se han utilizado el alza espectacular del Producto Interior Bruto (PIB) y de la renta per cápita, así como una creación de empleo sin precedentes como principales indicadores del crecimiento económico. Sin embargo, nunca se ha contemplado si el reparto de la riqueza nacional era equitativo.

Los diferentes gobiernos han priorizado todos sus esfuerzos en la reducción de la tasa de paro en lugar de mejorar las condiciones laborales y la calidad del trabajo

Antes de la crisis, la participación de los asalariados en el PIB decayó como consecuencia de la creación de puestos de trabajo cada vez más precarios. De hecho, en el año 2006 descendió a mínimos históricos, un 46,4% del PIB, 3.2 puntos menos que en 1996. A esto había que sumarle una pérdida de poder adquisitivo que se agravó con un aumento del coste de vida continuado y mucho mayor que el del resto de países europeos (más de un 14,5% entre el 2000 y el 2010 según cifras de Eurostat).

[cml_media_alt id='2171']sistema bancario en quiebra[/cml_media_alt]El aumento en la creación de empleo fue acompañado de un aumento en la precariedad (4) y en la inestabilidad. Así, mientras que los beneficios de las empresas crecieron un 73% entre 1996 y 2006, el salarió medio disminuyó en un 4% según un informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). El crecimiento de un país a nivel macroeconómico no indica un mayor grado de cohesión social o una disminución en la brecha entre ricos y pobres. En el caso de España, todo apunta a que el milagro económico se consiguió a base de mano de obra barata, según indican las cifras de la OCDE y Eurostat.

Mientras que los beneficios de las empresas crecieron un 73% entre 1996 y 2006, el salarió medio disminuyó en un 4% según la OCDE

Titulaciones con horizonte precario

[cml_media_alt id='2264']fuga-de-cerebros[/cml_media_alt]El exceso de mano de obra cualificada y la precariedad del trabajo ya expulsaba a jóvenes del país antes del comienzo de la crisis. Ante tal panorama, no es de extrañar que algunos expertos expresen su disconformidad cuando se afirma que la fuga de cerebros es un fenómeno nuevo. Desde finales de los noventa el número de personas con estudios universitarios creció progresivamente. En el año 2003, el porcentaje de jóvenes entre 30 y 34 años que habían completado estudios universitarios alcanzaba el 36%, superando la media de la OCDE (28%). En pleno auge económico ya se había detectado un exceso de población universitaria imposible de absorber en el tejido empresarial nacional. El desequilibrio entre el porcentaje de empleo que podían crear los sectores que requerían una cualificación superior y la superpoblación en la aulas de las universidades ya causaron por entonces lo que algunos calificaron como despilfarro de gente preparada (5)”.

La mayoría de los trabajos que se crearon durante el boom del ladrillo fueron en actividades poco cualificadas y con sueldos por debajo del medio. Antes de la crisis, un 34% de los jóvenes estaban sobrecualificados con respecto al puesto de trabajo que ocupaban y dos de cada tres, trabajaban con un contrato precario.

Antes de la crisis, un 34% de los jóvenes estaban sobrecualificados con respecto al puesto de trabajo que ocupaban y dos de cada tres, trabajaban con un contrato precario

La falta de una economía diversificada ya anunciaba un paisaje desalentador para los jóvenes. En 2006, según un informe de la CNT-AIT Zamora, la mitad del paro era juvenil (16-29 años). Por otro lado, los jóvenes cualificados que conseguían un puesto acorde a su formación, lo hacían a través de becas mal remuneradas que en pocos casos conducían a un empleo estable y bien pagado. Los pocos que cumplían ese objetivo soñaban con ser mileuristas. El informe anual de jóvenes del Injuve 2006 señala que del 64% de jóvenes de entre 18 y 34 que vivían de ingresos propios, la mitad necesitaban de alguna ayuda económica de otras personas. No es de extrañar que ese mismo informe reflejara que más de la mitad de los jóvenes entre 18 y 34 años todavía vivía en el domicilio familiar.

Mujeres, una incorporación laboral doblemente precaria

[cml_media_alt id='1829']images[/cml_media_alt]Si el éxito de la economía española antes de la crisis ayudó a poner un cortina de humo sobre el estado real del mercado laboral, la situación de la mujer no corrió mejor suerte. La crisis ha disparado la desigualdad de género entre profesionales y situado la brecha salarial a niveles de hace más de diez años. Por ejemplo, en el 2012, las mujeres cobraban una 24% menos que los hombres, comparando la ganancia media bruta, según un informe de la UGT. Los datos apuntan que esto ha sido una tendencia intrínseca de la incorporación de la mujer en el trabajo asalariado.

Desde la Transición, incluso durante épocas de bonanza económica, la desigualdad de género en el mundo del trabajo se ha mantenido como una asignatura pendiente. En un país de tradición machista el trabajo doméstico siempre se ha invisibilizado. La incorporación de la mujer al mercado laboral propició la aparición de una doble jornada y una doble precariedad: en lo doméstico y en lo extra-doméstico.

La incorporación de la mujer al mercado laboral propició la aparición de una doble jornada y una doble precariedad: en lo doméstico y en lo extra-doméstico.

La desigualdad de género en España está asociada al mantenimiento de unas estructuras sociales tradicionales, heredadas del sistema patriarcal del franquismo. Desde la caída del régimen, la sociedad española se embarcó en un cambio constante hacia la modernización del país. Las leyes cambiaban, como de costumbre mucho más rápido que los valores sexistas del país.

La incorporación masiva de la mujer al trabajo no significó un cambio social. En 1992 había dos miembros trabajando en un 31% de hogares; en el 2000, un 43% según Eurostat. Sin embargo, el modelo social que sitúa a la mujer como cuidadora y al varón como dependiente ha seguido vigente. Expertos en género, como la economista y feminista Amaia Pérez Orozco apuntan a la necesidad de cambios tanto en la esfera pública como en el terreno privado para conseguir la igualdad laboral. Esto significa repartir equitativamente tanto el tiempo libre como el trabajo del hogar. Orozco afirma: “queda bonito hablar de igualdad en el mercado laboral y no plantearse quién limpia el váter en casa”.

Amaia Pérez Orozco: “Queda bonito hablar de igualdad en el mercado laboral y no plantearse quién limpia el váter en casa”

[cml_media_alt id='2275']GenderGap_EDIIMA20150120_0641_5[/cml_media_alt]Los usos y costumbres de la sociedad española condicionaban a las mujeres a aceptar trabajos a tiempo parcial. En el 2006 hubo un total de 324.300 trabajadores que optaron por un contrato a tiempo parcial para poder cuidar a personas dependientes, según la Encuesta de Población Activa (EPA). El 96% de esas personas eran mujeres. Además, en el periodo 2009-10, las mujeres dedicaban 44 minutos al día al cuidado de personas en el núcleo familiar, ellos sólo 16, según el estudio ‘balancing work, balancing life’ de la OCDE. La diferencia es aún mayor en el tiempo dedicado a las tareas de la casa: 127 minutos al día para ellas y 76 para ellos. Esto es un síntoma de que los usos y costumbres es un reto a superar.

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Políticas neoliberales y temporalidad laboral

[cml_media_alt id='2280']spanish-revolution[/cml_media_alt]La actual situación financiera, política y social en España es fruto de la profunda reestructuración productiva y económica que ha sufrido el país desde la Transición. Los ‘Pactos de Moncloa’ en 1977 garantizaron ciertas mejoras salariales y derechos laborales. Desde entonces, todos los esfuerzos se han centrado en la desregularización y flexibilización del mercado de trabajo para favorecer a las grandes corporaciones. Este modelo de intervención pública claramente neoliberal ha repercutido frecuentemente en la precarización laboral. Según el experto en economía Albert Recio, las diferentes reformas laborales que se han implementado desde los años ochenta son un buen ejemplo de ello.

El proteccionismo económico practicado por la dictadura franquista retraso el proceso de industrialización, pero los bajos costes laborales y la gestión flexible de la fuerza del trabajo agilizaron el proceso a partir de la caída del régimen. En 1976 el PIB per cápita estaba en torno al 76% de la media Europea; en 2006 en el 98,3%. Los diferentes gobiernos habían conseguido situar a España en la liga de los más ricos del mundo en un tiempo récord. Sin embargo, no todos se fiaban de la sostenibilidad a largo plazo de un modelo basado en la inseguridad laboral, la explotación del turismo y la especulación urbanística: “Nunca se sabe lo que va a durar una situación, pero abundan en los últimos años los ejemplos de milagros económicos convertidos en pesadillas“, afirma el economista Albert Recio.

La temporalidad de los contratos y la tasa de eventualidad han sido la mayor lacra (6) del mercado laboral español desde el inicio de la democracia; problemas que se generalizaron a partir de la reforma laboral de 1984. Así, en 1997 solo un 4% de los contratos eran indefinidos y la tasa de eventualidad que en 1988 era del 16%, ascendió al 60% en tan solo diez años, un 40% más que la media de la UE. Lejos de paliar estos problemas, los acuerdos y reformas laborales que siguieron solo empeoraron la situación. En 2005 había casi 5 millones de trabajadores eventuales, 1,5 millones más que en 1997, la tasa de temporalidad de los nuevos contratos alcanzaba el 91% y menos de un 7% de los contratos se firmaban con condiciones razonables de estabilidad.

[cml_media_alt id='2295']realidadsubjetiva[/cml_media_alt]La crisis agudizó y puso de manifiesto un problema que ya estaba profundamente enraizado en la estructura laboral del país. En 2004, año en que se realizaron 7,6 millones de contratos para tan solo 2,2 millones de jóvenes, la Comisión Europea advirtió a España de que su índice de transición del empleo temporal al indefinido era muy bajo e instó a las instituciones a hacer algo al respecto. La reforma laboral del 2006 se presentó entonces como un plan de choque (7) a la temporalidad y un impulso a la contratación indefinida. Sin embargo, justo antes del estallido de la crisis, el indice de temporalidad en España todavía era un problema; superaba al de la media de la UE en más del doble. La cultura de la precariedad laboral practicada por todos los gobiernos del último periodo democrático, incrementó la vulnerabilidad del país en un periodo que ya presentaba como difícil.

En 2004 la Comisión Europea advirtió a España de su bajo índice de transición del empleo temporal al indefinido.

En definitiva, el mercado laboral español nunca ha abandonado la precariedad, ni siquiera en su época más dorada. Una historia política que impidió la incorporación a Europa en el momento de la reindustrialización, la falta de diversificación en la actividad económica y las políticas neoliberales en favor de las estructuras empresariales más poderosas, han contribuido a la creación de un mercado laboral inestable y una sociedad vulnerable, que siempre ha tenido razones para querer buscar oportunidades fuera del país.


Uso del castellano para personas anglófonas

(1) Cantera de mano de obra

  • Definición: En esta entrada una cantera es un lugar, institución, etc., de procedencia de individuos especialmente dotados para una determinada actividad (RAE)
  • Ejemplo: “Países que hace menos de diez años eran receptores de inmigrantes, se han convertido en una cantera de mano de obra para los países […]” (“Countries that less than 10 years received inmigrante, has now became a source for those countries[…]”)
  • Traducción: quarry, wealth of resources, source.
  • Comentario: Esta expresión se utiliza para expresar que hay abundancia de algo, del mismo modo que en inglés se utiliza wealth of resources.

 

(2) Burbuja inmobiliaria

  • Definición: en sentido figurado burbuja se utiliza como espacio aislado de su entorno.
  • Ejemplo: Este boom fue consecuencia directa de la burbuja inmobiliaria.” (“This boom was a direct consequence of the real state bubble […]”)
  • Traducción: property bubble, real state bubble
  • Comentario: Se le llama “burbuja” a un proceso especulativo que  se caracteriza por una subida anormal y prolongada de los precios, en este caso, de la vivienda, hasta que estallan por la imposibilidad del mercado de seguir soportándolos. Se utiliza del mismo modo que property bubble en inglés. También existen los términos burbuja económica y burbuja financiera.

 

(3) Fuga de talentos

  • Definición: Fuga se refiere a una escapada, huida, acción y resultado de fugarse (wordreference); talento es el conjunto de facultades o capacidades tanto artísticas como intelectuales (wordreference)
  • Ejemplo: “Los medios de comunicación definen frecuentemente este fenómeno con la expresión fuga de talentos“. (“The Media often describes this as the brain drain”)
  • Traducciónbrain drain.
  • Comentario: los medios de comunicación y académicos utilizan este término para referirse sobre todo a los jóvenes con estudios y preparados que han emigrado en busca de oportunidades que no han encontrado en su país de origen.

 

(4) Precariedad

  • Definición: Falta de los recursos y medios económicos suficientes;  falta de estabilidad,seguridad o duración.
  • Ejemplo“El aumento en la creación de empleo fue acompañado de un aumento en la precariedad y en la inestabilidad” (“The growth in job creating was accompanied by an increase in instability”)
  • Traducciónjob insecurity, job instability.
  • Comentario: en castellano es muy frecuente utilizar este término para hablar del mercado laboral y las condiciones de trabajo y significa lo mismo  que poor working conditions, job insecurity o instability.

 

(5) Despilfarro de gente preparada

  • Definición: Derroche de dinero o bienes, gasto excesivo e innecesario (wordreference.com)
  • Ejemplo: “El desequilibrio entre el porcentaje de empleo que podían crear los sectores que requerían una cualificación superior y la superpoblación en la aulas de las universidades ya causaron por entonces lo que algunos calificaron como “despilfarro de gente preparada”. (“This unbalance was coined as ‘waste highly-qualified people'”)
  • Traducciónwaste, overspend
  • Comentario: expresa la misma idea  lo mismo que la expresión fuga de talentos, en inglés brain drain.

 

(6) Lacra

  • Definición: Defecto físico o moral que marca a quien o a lo que lo padece (wordreference.com)
  • Ejemplo“La temporalidad de los contratos y la tasa de eventualidad han sido la mayor lacra del mercado laboral español desde el inicio de la democracia” LIT. (“Temporary contracts have burdened the Spanish labour market […]”)
  • Traducción: consequence, mark, scourge, blot
  • Comentario: se refiere a algo que ya es casi intrínseco al mercado laboral. Es una marca, un aspecto sentido negativo que está muy unido a él.

 

(7) Plan de choque

  • Ejemplo“La reforma laboral del 2006 se presentó entonces como un plan de choque a la temporalidad y un impulso a la contratación indefinida”. (“The labour reform Act of 2006 was presented as plan to fight the problem […]”)
  • Traducción: action plan

Autor: Noelia Martinez

Periodista con especialidad en estudios africanos y gran experiencia en interculturalidad (Escocia, Filipinas, estudios africanos, España). Emprendedora autónoma, fundadora de Not Just Words, empresa proveedora de servicios de traducción (ING>ESP), comunicación y redacción de contenido. Twitter @peli_1982 o Linkedin.

Specialised journalist in African Studies with great experience in intercultural issues (Scotland, Philippines, African Studies, Spain). Self-employed entrepreneur trading as Not Just Words providing translation (EN>SP) communication and content writing services. Twitter @peli_1982 or Linkedin.

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