Hong Kong, Escocia y Cataluña, un relato de tres consultas populares

Ho Wai Clarence Leong, un estudiante de Hong Kong que vive en Escocia compara los tres procesos de referendos y consulta popular en Hong Kong, Escocia y Cataluña. 

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Ho Wai Clarence Leong

Siempre resulta intrigante observar referéndums o consultas populares.  A menudo, cuando éstos giran en torno a grandes cuestiones, agitan debates acalorados y suscitan la imaginación.

[cml_media_alt id='1120']images (13)[/cml_media_alt]A finales de 2014, hemos podido encontrar ejemplos sobre estas acciones políticas en el referéndum escocés  y  en la consulta popular catalana.

En ambos casos se trata de episodios de democracia directa ya que convierte a los votantes en protagonistas del resultado final, trasladando el debate desde el enclaustramiento (1) del parlamento hasta la calle.

Estas consultas son la medida más efectiva para validar políticas concretas apoyando a un “sí” o un “no”. Y dan una perspectiva clara para el debate público, generando argumentos con ejemplos reales para cada una de las posturas.

También a finales de 2014, un referéndum, quizás mucho menos conocido, ha sido el “referéndum Civil 6.22” (alias (2) PopVote) celebrado el pasado diciembre en Hong Kong.

A pesar de que no existe una disposición legal en la mini-Constitución de Hong Kong (llamada “Ley Fundamental”), en los últimos años se han repetido diferentes consultas populares, a modo de (3) referendos.

Éstas se han convertido, en los últimos años, en una acción política recurrente en Hong Kong. Las consultas populares se han convertido en un indicador de la ausencia total de vías oficiales para que los ciudadanos puedan expresar sus opiniones políticas.

Unas movilizaciones (4) que también se explican por la actitud, prácticamente auto engañosa, por parte del gobierno que califica estos plebiscitos como actos minoritarios, y continúa reprimiéndolos sistemáticamente, sin ni siquiera inmutarse. Todo ello a pesar de tres meses consecutivos de protestas, que acapararon los titulares de la prensa internacional.

Las imágenes de la “Revolución del Paraguas” se difundieron por todo el mundo. El impacto de estas protestas, después de 79 días, sobrepasó la imaginación de cualquiera de sus organizadores, en un deseo masivo para reclamar más democracia para Hong Kong, teniendo lugar en una de las principales arterias de la ciudad.

El PopVote en Hong Kong, en muchos sentidos,  fue diferente al referéndum escocés y a [cml_media_alt id='1124']images (9)[/cml_media_alt]la consulta catalana.

En primer lugar, no se trataba sobre independencia nacional, en cambio, estaba más orientado hacia la reforma política.

Había dos preguntas en esta consulta: una primera donde se preguntaba si se aprobaba uno de los tres paquetes de reformas para la elección del  jefe del Ejecutivo en 2017; y la segunda cuestión era para decidir si los legisladores debían vetar cualquier propuesta de gobierno. Ese derecho de veto se aplicaría cuando alguna política no cumpliera con las normativas internacionales permitiendo que el gobierno tomara sus propias decisiones.

En segundo lugar, no era vinculante como el referéndum escocés, ni aprobado por el Parlamento regional como en Cataluña. Por el contrario, fue llevado a cabo (5), al margen de (6) los estamentos oficiales, y organizado por la Universidad de Hong Kong (HKU) bajo el movimiento Occupy Central with Love and Peace (OCLP).

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A modo de apunte (7), hay que destacar que fue un fenómeno, en gran medida, digital – sólo un 0,01% de los votos se hicieron con papeletas impresas. Los votantes utilizaron en su mayoría una aplicación  en el  móvil, y bastantes menos visitaron la página web.

Cerca de 790.000 personas participaron en esta convocatoria, con unos resultados abrumadores (87,8%) a favor de vetar cualquier propuesta de reforma que no permitiera unas elecciones electorales con unas garantías democráticas básicas.

Esta cifra sobrepasó extraordinariamente la estimación inicial de 100.000 votos de los organizadores. La ferviente (8) participación en este referéndum civil todavía estuvo más alimentada por los temores de que se vulnerasen drásticamente los valores fundamentales de Hong Kong.

El gobierno central chino publicó un libro blanco, en menos de dos semanas previas al referéndum, reafirmándose en  su “completa jurisdicción” sobre Hong Kong. Así, anulaba unilateralmente la política de “un país, dos sistemas”, lo cual fue ideado en origen, por el responsable de negociar la entrega de Hong Kong a China, Deng Xiaoping.

Además, días antes de la fecha del referéndum, los hackers que eran propensos a (9) ser asociados con el estado sabotearon la página web de los organizadores. Este sabotaje se evidenció ante los ojos de muchos/as como una violación contra la libertad de expresión.

La respuesta del gobierno al referéndum fue de rechazo y oposición. En un acto denigrante (10) para un jefe del Ejecutivo, CY Leung firmó la petición Anti-Ocupar Central, que surgió inmediatamente después de que los resultados abrumadores de la PopVote.

[cml_media_alt id='1136']Leung firmando el acuerdo Anti-Occupy Central. [/cml_media_alt]
Leung firmando el acuerdo Anti-Occupy Central.

Leung redujo la consulta a una simple cuestión jurídica, declarando que no existe ninguna “‘zona intermedia” entre “quebrantar la ley” y “no violarla”. Sin embargo, como señaló recientemente el presidente saliente de la Asociación de abogados, Paul Shieh, en un aclamado discurso, la ley se convierte en un “chivo expiatorio o excusa” cuando se utiliza para deslegitimar la oposición, en un momento en que ésta solicita una respuesta política del gobierno.

[cml_media_alt id='1127']images (10)[/cml_media_alt]El acto de infracción legal por parte de los organizadores de Occupy Central era una forma de desobediencia civil para alcanzar un fin político. Se sobre simplifica el tema y se pierde todo el sentido de este acto colectivo si se ve únicamente en términos legales.

Además, los promotores de la petición Anti-Occupy Central pretendían recoger firmas para invalidar los resultados del Pop Vote, bajo el argumento erróneo de que la opinión mayoritaria está legitimada a silenciar al resto.

Incapaces de afrontar los desafíos políticos, que deberían haber sido respondidos con diálogo y argumentación e incluso con cierta responsabilidad, la actitud recalcitrante del establishment empeoró la polarización contra las autoridades,  e indirectamente alentó que hubiese más medidas de presión,todavía mucho más espectaculares para poder promover un cambio.

Ciertamente que el marco establecido por la Comisión permanente del Congreso Nacional del pueblo (CPCNP) no fue de ninguna ayuda. En ese marco, aprobado el 31 de agosto, se especificaba que los candidatos al Ejecutivo primero tenían que ser preseleccionados por un comité afín a los leales al gobierno de Beijín.

La Asociación de abogados califica esta situación de “excesivamente restrictiva”. Los candidatos tendrían que obtener el respaldo de al menos la mitad del Comité de nominaciones para presentarse a las elecciones, lo que significa que nadie sin el consentimiento de Pekín podría aparecer en la papeleta final como los candidatos elegibles por los votantes de Hong Kong.

[cml_media_alt id='1166']Votantes catalanes el pasado 9 de noviembre. [/cml_media_alt]
Votantes catalanes el pasado 9 de noviembre.

Puede observarse una falta de voluntad similar por parte del Gobierno central español en Madrid, para atender al reclamo del parlamento y de la sociedad civil catalana, sobre en todo en reducir el asunto a términos legales.

El “referéndum” fue anulado por el Tribunal Constitucional de Madrid antes de que se pudiese llevar a cabo.

Sin embargo, la votación siguió adelante, atrayendo aproximadamente 2,3 millones de votos, con un abrumador 80% a favor de la independencia.

Unas semanas después de esto, el presidente catalán, Artur Mas, fue acusado por la Fiscalía General del Estado por desobediencia, abuso de poder y malversación de fondos públicos.

La situación de Hong Kong ofrece analogías, como por ejemplo cuando la ley es evocada ante los demandas de los “pan-demócratas” para reformar la Constitución, entonces sus reclamo es rechazados y descalificado como “inconstitucional”, de manera similar a los participantes del OCLP se les redujeron a meros transgresores de la ley y por tanto “malos”. Estos son intentos del gobierno para desentenderse de su responsabilidad y no encarar un dilema político.

En ambos casos, se trata sobre las tensiones de una región con una soberanía estatal-en el caso de Cataluña, para alcanzar su total autonomía; en el caso de Hong Kong, es una lucha para mantener un alto nivel de autonomía.

El hecho de que casi nada se había hecho para calmar el temor de que el alto nivel de autonomía de Hong Kong estaba bajo amenaza, sólo contribuyó a que el descontento político fuera más consistente para continuar con las protestas.

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Policía en Hong Kong reprimiendo a los manifestantes.

La respuesta tibia del gobierno es una razón persistente por la cual cada vez más personas se sienten desilusionadas y buscan otros medios para expresar sus opiniones políticas y presionar para que el gobierno introduzca reformas.

Hong Kong ha entrado en una etapa donde incluso los referendos ya son considerados ineficaces y demasiado flojos para obtener cualquier concesión del gobierno.

A principios de este mes, el legislador Albert Ho del partido demócrata anunció su intención de dimitir después de votar el paquete de reforma legislativa del Consejo (LegCo).

Las siguientes elecciones locales podrían ser una oportunidad para que se interpreten en clave de “referéndum de facto”. No obstante, esta propuesta se ha recibido con más dudas que con entusiasmo debido a su calendario de implementación y a la falta de consenso con los aliados pan-demócratas antes de su anuncio.

Esta táctica se remonta a 2010 cuando por primera vez se utilizó el “referéndum de facto de elección”. En aquel año, el orden del día era abolir las circunscripciones funcionales en el LegCo [el consejo de gobierno]. El cual fue boicoteado por el campamento del pro-establishment y la tasa de participación fue baja en 17,1%. No obstante, el primer “referéndum de facto” podría ser interpretado como un preámbulo para una época de las protestas, donde la sociedad civil busca su autonomía fuera de un sistema disfuncional.

Los referendos en Hong Kong pueden diferenciarse del escocés y de la consulta catalana, por lo que respecta a las fuerzas sociales que lo conforman.

Ambos países europeos celebraron sus referendos con el telón de fondo de la austeridad presupuestaria.

La crisis económica del 2008 causó en sendos (11) gobiernos la reducción del gasto, por tanto hacía pertinente el argumento de que tanto los escoceses como los catalanes estaban contribuyendo más al promedio de ingreso nacional, recibiendo menos a cambio, e incluso, que en caso de secesión, tanto Escocia como Cataluña podían evolucionar mejor económicamente.

[cml_media_alt id='1133']images (2)[/cml_media_alt]El caso de China-Hong Kong es significativamente diferente y es comprensible. En muchos sentidos Hong Kong actualmente florece económicamente gracias a un gran mercado dentro de China y apenas prosperaría en caso de escisión.

 En cambio, lo que alimenta los antagonismos hacia el gobierno central en Beijing son las diferencias percibidas entre la China continental y Hong Kong en términos de política y cultura. Muchos lo ven como una regresión [recolonización china, donde Hong Kong perdería identidad].

La supresión de la libertad de expresión y la falta de seguridad alimentaria, habitual en la China de hoy en día, reafirman el reclamo identitario de Hong Kong respecto a China. Los reclamos para la democracia serán todavía más firmes si las promesas de más autonomía para los ciudadanos/as de Hong Kong quedasen en simple palabrería.

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La opresión china sobre  la política de Hong Kong es real. En Europa, se podría presagiar que los movimientos independentistas se podrían relajar si la economía mejora en el continente. Sin embargo, en Hong Kong sólo un cambio drástico de dirección en la política asertiva y brutal de China, lo haría.

El referéndum (o cuasi-referéndum) en el Reino Unido y Hong Kong juegan papeles muy diferentes en cada uno de los escenarios políticos.

En Gran Bretaña, se incorpora a un sistema político sustentado por principios democráticos.

[cml_media_alt id='1154']Alex Salmond y David Cameron firmando el Acuerdo de Edimburgo en 2012.[/cml_media_alt]
Alex Salmond y David Cameron firmando el Acuerdo de Edimburgo en 2012.

El referéndum escocés salió del Acuerdo de Edimburgo, firmado en octubre de 2012, después de que el Partido Nacional Escocés (SNP en sus siglas en inglés) aseguraba el siguiente mandato gracias a una victoria arrolladora en las elecciones del año anterior.

El Parlamento de Westminster, por tanto, estuvo de acuerdo en celebrar una consulta porque entendía que las elecciones eran una demostración de la voluntad popular de los ciudadanos hacia sus formaciones políticas. Temerosos de poder perder la campaña “Mejor juntos”, los líderes de los diferentes partidos se comprometieron a descentralizar más poderes para el parlamento escocés (Holyrood) si Escocia decidía quedarse en el Reino Unido.

Hay una presión continua para aquellos en el poder para cumplir con estas promesas porque en última instancia, serían castigados por un electorado decepcionado en las próximas elecciones.

Eso es precisamente, lo que ha ocurrido en Escocia con su nueva primera ministra Nicola Sturgeon cuando criticaba que la Comisión Smith no había ido lo suficientemente lejos en otorgar nuevos poderes a Holyrood, en ese sentido manifestó: “en las elecciones generales [de mayo] los ciudadanos [escoceses] harán ese veredicto muy claro”.

En Hong Kong, el referéndum de junio sirvió esencialmente como un gesto político, para ejercer presión sobre el gobierno regional y central con el fin de revisar o ajustar sus propuestas de reforma.

La consulta popular, como un instrumento no vinculante, ha sido instrumentalizada por la sociedad civil para buscar un mandato que haga avanzar hacia mayores reformas políticas, a las que las autoridades están dispuestas a someterse.

En España, se ha delegado el asunto, sobre la consulta, a que lo resuelvan los tribunales, justificando que el presidente catalán, Artur Mas, ha estado alentando el sentimiento separatista catalán, de esta manera se desentiende de las causas socioeconómicas.

 Madrid, asumiendo su propio riesgo, podría estar haciendo caso omiso de los resultados de este referéndum.

Algo similar sucedió en 2010 en Hong Kong, cuando la sociedad civil participó en un cuasi-referéndum para conseguir que las cifras se “oyeran” revelando que el sistema hasta entonces, era insuficiente, y que estaba obligado a grupos fuera del establishment a generar nuevos canales para poder expresarse.

A medida que la situación política en Hong Kong se vuelve más tensa, una herramienta tan pacífica como la consulta popular,  poco a poco pierde su credibilidad de que conseguirá hacer cambiar de postura al gobierno. Y esa frustración cada vez reclama una actitud más radical y potencialmente violenta.

Hasta que el gobierno no deje de desestimar las demandas de los grupos que piden una reforma más sustancial, el radicalismo (en el sentido literal de buscar las causas en las raíces de las estructuras) no dejará más que crecer.

En el caso que el gobierno de Hong Kong y de China aprendiesen del caso británico y entender los motivos de organización oficial y referéndum vinculante, ambos territorios podrían avanzar rápidamente hacia la mejora del sistema político. Un sistema en el que las necesidades del electorado son cada vez más sensibles.

[cml_media_alt id='1172']images (15)[/cml_media_alt]Aquellos que han participado activamente en el referéndum o movimiento Occupy Central son un ejemplo mejor de espíritu cívico que aquellos que guardan silencio. Esa disconformidad es un síntoma de sociedad civil madura y amante de la paz. Una sociedad así merece la atención y debe ser tenida en cuenta.

Tal vez para algún gobierno puede resultar difícil entender el uso de unas papeletas fuera de la oficialidad. Quizás para aquellos gobiernos que  no deseen cuantificar su oposición. En cualquier caso, es mucho mejor que la gente se pueda expresar mediante el voto, que dejarle a la desilusión que cierre la puerta de las negociaciones y sobre todo, lo que podría ser más grave a correr el  riesgo de convertir a los radicales en extremistas.

 

 


 

 

Uso del castellano para personas anglófonas

(1) Enclaustramiento. 

  • Definición: (literalmente encerrar en un claustro o convento para realizar un retiro religioso, se utiliza más frecuentemente en sentido figurativo para hablar de aislamiento).
  • Ejemplo: “El enclaustramiento de la cantante después de su depresión en su casa de campo le ha dado mucha tranquilidad”. 
  • Traducción al inglés: cloistered (literally)  enclosed, isolated. (with a figurative sense).

(2) Alias.

  • Definición: por otro nombre, conocido como.
  • Ejemplo: “Maria Torres, alias Esmeralda, debutó en la película”. 
  • Traducción al inglés: a.k.a.

(3) A modo de. 

  • Definición: de manera similar, a imitación de.
  • Ejemplo: “Utilizó el periódico a modo de sombrero”.
  • Traducción al inglés: as, as a kind of, by way of.

(4) Movilizaciones.

  • Definición: puesta en actividad o movimiento. Normalmente referido a protestas organizadas.
  • Ejemplo: Las movilizaciones de los sindicatos paralizaron la fábrica.
  • Traducción al inglés: mobilisation, protest, demonstration.

 

(5) Llevado a cabo. 

  • Definición: conseguido, realizado, materializado.
  • Ejemplo: “Finalmente, ha llevado a cabo a su ilusión”. 
  • Traducción al inglés:carried through, carried out, accomplished, performed.

(6) Al margen de. 

  • Definición: fuera del ámbito de.
  • Ejemplo: El documental denunciaba que los policías actuaron al margen de la ley“.
  • Traducción al inglés: outside the law (para el margen de la ley).

(7) A modo de apunte.

  • Definición: como una nota breve que se toma por escrito de alguna cosa
  • Ejemplo: A modo de apunte, es importante recordar que ya estaba mal“.
  • Traducción al inglés: as a sidenote.

(8) Ferviente.

  • Definición: que muestra entusiasmo o admiración.
  • Ejemplo:  El grupo recibió un ferviente aplauso“.
  • Traducción al inglés: fervent, ardent, burning.

(9) Propensos a. 

  • Definición: que tiene una una tendencia.
  • Ejemplo: Es propenso a reír cuando está nervioso“.
  • Traducción al inglés: to be prone to.

(10) Denigrante. 

  • Definición: ofensivo.
  • Ejemplo: “Cualquier maltrato es denigrante”. 
  • Traducción al inglés: denigrating, degrading, insulting.

(11) Sendos. 

  • Definición: ambos, cada uno de ellos.
  • Ejemplo: Sendos presidentes mostraron su satisfacción del acuerdo bilateral“.
  • Traducción al inglés: depending on the context each of them, or both.

Autor: Ho Wai Clarence Leong

I'm born and bred in Hong Kong, that's the place I call home. I've been studying abroad in Scotland for five years now. Currently reading English and Modern History in St Andrews. Another project I'm working on is this biannual publication called Bu Er magazine. A bunch of young, aspiring people like me from China have come together to explore the interrelations between the world and China. You can find me in Linkedin or on Twitter at @hwclarence.

Nací y me crié en Hong Kong, un lugar al que puedo llamar mi hogar. He estado estudiando en Escocia desde hace cinco años. Actualmente curso estudios de filología inglesa e historia moderna en la universidad de St. Andrews. Otro proyecto en el que trabajo es en el magazine Bu Er. Una publicación donde un grupo de gente inquieta de China, como yo, nos hemos juntado para explorar las interrelaciones entre el mundo y China. Puedes encontrarme en Linkedin o en Twitter con @hwclarence.

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