EDITORIAL: SOLIDARIDAD CON LAS VÍCTIMAS DE LOS ATAQUES MORTALES CONTRA LA ‘ANORMALIDAD’

Jordi Albacete – Director

La matanza del pasado domingo en Orlando, en la discoteca de ambiente Pulse, nos ha dejado conmocionados, llenos de rabia y también de amor. Al margen de los móviles de indescriptible episodio, a nadie se le escapa que la identidad de las víctimas era importante (como bien apuntaba Owen Jones en su entrevista de Sky News). A estas alturas a nadie se le escapa tampoco, que la comunidad LGTB es un blanco fácil, de ataques, abusos, bullying, extorsión, tortura y exterminio. Tal vez porque los discursos dominantes de todos los tiempos han intentando borrar aquello que quedaba fuera de la norma, aquello que no se consideraba normal.

Recientemente, justo días después de haber publicado el número especial sobre género, conversaba con un conocido que está muy interesado por la viabilidad de nuestra publicación. En la conversación surgió uno de los artículos que estamos preparando: los entornos sociales de los padres que aceptan la transición de sus hijos transgénero cuando son todavía menores con casos de México, Escocia y España. Mi interlocutor, respetuoso y con las mejores de sus intenciones, me interpeló por qué nos preocupábamos por un tema que podía ser tan minoritario y no nos centrábamos en asuntos que afectaran a una mayoría más amplia. Ese comentario me hizo pensar en el peligro que existe al relacionar lo mayoritario con el concepto de ‘normalidad’. Y sentí miedo. Mucho miedo.

Esa misma semana un amigo artista, Tono Carbajo, exponía una instalación de fotografía e ilustración, en la que en 20 pequeñas casas de madera 20 participantes tenían que albergar un deseo muy concreto. Mi deseo acabó en una de estas casitas y fue que nadie nos consideramos dueños de ninguna clase de normalidad.

En los últimos años, en algunas zonas muy concretas del mundo, la normalidad ha avanzado mucho en hacer concesiones de derechos básicos a la comunidad LGTB. Aún así, la misma normalidad sigue siendo responsable de la homofobia. Una homofobia que muchas veces masacra, condena, separa familias, viola, tortura, desplaza, enferma y corroe la convivencia humana. Por eso y por todo lo que ha pasado en Orlando, es importante que todos mostremos nuestra repulsa en los actos de solidaridad con las victimas de Orlando, porque en definitiva es un ataque sin escrúpulos, de la normalidad, para cada uno de nosotros y nosotras, independientemente de nuestra orientación sexual. El amor es amor y no entiende de normas.

Autor: Jordi Albacete

I am an environmental journalist. My passion for the protection of human and environmental rights has been inspired by research led journalism. My ambition is to communicate and inspire people to make positive changes in the environment. Twitter @albacetejordi or Linkedin.

Periodista medioambiental. Mi pasión por la protección de los derechos humanos y medioambientales se ha forjado a través de la investigación periodística. Mi objetivo es comunicar e inspirar a la gente para hacer cambios positivos y proteger el medioambiente. Twitter @albacetejordi o Linkedin.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *